24.11.11

una suerte de traslación en bondi

Me transporto, estoy aquí. Cierro los ojos, se ilumina el lugar.
El sol te deslumbra, no podes dejar de oprimir los párpados, de examinar desde adentro.
Imaginemos un viaje con cientos de personas que no son nada en tu vida. Te rozan, te observan, te inducen, alienamiento. Y vos estás ahí, sos el centro del espectáculo, el simbolo del ritual. Pero tampoco sos nada para ellos, simplemente uno más: rozando, observando, induciendo, alienando. ¿qué es lo que quiere demostrar esta burla indecible? ¿qué es lo que realmente esperamos encontrar en un viaje de este tipo? ¿qué nos provoca a reaccionar, a movernos? ¿por qué la amabilidad, el desagrado, la indiferencia? ¿Acaso no nos damos por aludidos, a la primera de cambio (apenas sacamos el boleto) que no somos más que entes anónimos tratando de llegar a destino?

Un vaivén
subir y bajar
entrar y salir
partir, renunciar.

Maldita desprolijidad la mía,
la tuya.
Aunque no te conozca
y ni siquiera me interese.

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