9.11.11

ayer y hoy

Me rompe el cerebro, la paciencia, me pongo colorada y por poco no me sale humo por la nariz, en cambio te levanto la voz, te contesto para la miérda y vos te ponés a llorar y me echas en cara todo nuevamente (como si escucharte llorar no me fuera ya difícil). Entonces me quedo lo más callada que pueda porque si hablo en ese momento se me cortaría la voz y sería todo un desastre. Me callo aún más y respiro hondo y a mi cabeza acuden mil pensamientos mitad buenos mitad malos. Y vos seguís hablando. Respiro. Y es que sos lo más importante para mi, pero últimamente no sé qué te pasa o es que simplemente estamos todos susceptibles o soy yo (y sí). Yo que no soy suficiente para nada. Yo que me encierro y sólo pienso en mí y soy egoísta y me pongo mal por cosas microscópicas que al final terminan siendo tantas que ya es algo enorme. Algo enorme e insoportable que vive acá, bien adentro. Imposible expulsar. Pero sigo respirando, sigo hasta que se asoma la primer lágrima y ya es la segunda noche.

No hay comentarios.:

Algunas otras cosas: